jueves, 30 de agosto de 2012

LA SUPERCOPA NOS DARÁ TRABAJO A TODOS

Vuelvo a casa tras mi jornada de trabajo -si, todavía pertenezco a ese club de privilegiados- ¡Qué ironías tiene la vida! Si a los habitantes de Europa de hace aproximadamente tres siglos les hubiesen dicho que el trabajo formaba parte de su estamento, posiblemente hubiesen tenido una razón menos para defender su estirpe...
Durante del camino de vuelta a casa, que acostumbro a hacer caminando, las calles de mi ciudad en esta época del año acostumbran a estar de bote en bote: la gente sentada en las terrazas, en los parques o paseando al fresco. Siempre converso con algún conocido en el trayecto y me dan las tantas. Hoy, esas calles carecían de movimiento, daba la impresión que mis vecinos habían sido víctimas de un ataque químico y que yo era la única superviviente. De repente, escuché un grito que provenía de la ventana de un edificio: “Goooooooool”
Entonces lo entendí todo, la ciudad no había padecido un ataque químico sino uno de futbolitis, todos se encontraban viendo el Real Madrid – Barcelona.
He de reconocer que no es el fútbol una de mis adicciones y quizás por ello, no acabo de entender, como con las temperaturas que estamos padeciendo, tenemos el valor de ponernos delante de una pantalla, de LCD mismamente, con el calor que expele, el cual hay que sumárselo al que ya tenemos en el ambiente, por no contar con nuestra calentita situación, esa que nos pone al rojo vivo -de suspenso- en la mayoría de nuestras tareas como ciudadanos, como estado. Y ante el solitario evento -yo sola ante una luna de tres pares y unos gritos que llegan a ella, me pregunto: ¿Somos realmente una tierra de valientes, como refieren las coplas o es que somos realmente tan simples porque la temperatura nos cocinó el cerebro?
O ¿yo soy la tonta más tonta de todos y no entiendo, como un país puede quedar paralizado por un partido de fútbol?
Ni que los futbolistas nos fueran a arreglar el país... O a lo mejor si... la supercopa nos dará de beber a todos...