viernes, 4 de enero de 2013

NAVIDAD EN CRISIS


Queda poco para que acabe el periodo navideño y de nuevo alcancemos la rutina dejando de lado, algunos de un día para otro, otros de manera escalonada, toda esa lista de buenos propósitos que año tras año, no son más que un apunte temporal fruto de aquello que muchos conocen como espíritu navideño.
En estos días donde de repente brotan valores olvidados, aunque la verdad es que, desde que algunos se van dando cuenta que Idilicolandia no va bien, - otros hasta ponen ya en duda que algún día hubiese sido así y, los más escépticos, incluso niegan el hecho rotundamente- parece que ha reflotado aquella solidaridad cercana, de vecinos, de antaño. Y digo solidaridad cercana porque, de hecho, solidarios, lo que se dice solidarios, en general, de manera anónima, no hemos dejado de serlo nunca, pero eso implica cierta distancia, y no hablo de la lejanía física sino de aquella que existe de manera asertiva, dando la posibilidad de que en cualquier momento podemos convertirnos en uno de ellos, de esos a quien antes ayudábamos de manera anónima y que ahora, lo hacemos, algunos ya bastante convencidos, de que en cualquier momento, podemos ser nosotros los que estemos en una situación extrema y necesitemos ayuda de nuestros semejantes.
Es una pena que tengamos que encontrarnos en una situación así para empezar a tomar conciencia de los valores que hace tres días, olvidamos por dinero. Peor de todo lo tienen, es cierto, todos aquellos que se han imprimido sus primeros caracteres durante ese tiempo, ya que al desconocimiento de estrecheces, se les une la carencia de valores, entiéndase estos como referentes morales o de conducta -es que intento, a pesar de todo, expresarme de manera políticamente correcta, intento no faltar a los diferentes parámetros de reglas sociales y morales, ya que lo que si que es verdaderamente imposible, dentro de toda esta corriente de tolerancia- que en su momento fueron sustituidos por sucedáneos educativos que se entendieron como las bases de una sociedad moderna, que en realidad no era tal, no fue más que un oasis en medio del desierto que se quedó en el viaje y que en estos momentos, difícilmente puede repetirse.
A pesar de todo, los centros comerciales siguen llenándose, aunque con una considerable rebaja en el consumo, conllevando un adelanto de las tradicionales rebajas de enero a finales de diciembre, intentando salvar de alguna forma, esos números que pese a la falta de conciencia social todavía existente y el jalado del dinero plástico que no se tiene, va corriendo de alguna forma no evitando el caos total y haciéndonos ver una realidad edulcorada aunque solo sea por unos días.
Ya llegarán las cuestas de enero y las de los meses sucesivos, mientras que vemos expectantes, como van apareciendo a diario donde fueron aquellos dineros que estuvieron, que pedimos y nos concedieron, que no vimos y que por un momento, dudamos de su existencia.
Existencia que cada día, tras los hallazgos de agujeros de los listos de turno, van apareciendo cual conejos en chisteras de mago.

 by Ki - Ilustración Alicia, el conejo y el sombrereo por Ki -llustración