martes, 20 de noviembre de 2012

DESTRUCCIÓN Y CRISIS


Cada día es más visible en las clases populares, - aclaro que, con este epíteto sobre el concepto de clase quiero hacer referencia a los ciudadanos no participantes activos en las esferas de poder- que todas las propuestas y posibles soluciones para salir de este proceso de crisis en que nos encontramos son pura quimera, y con esto aclaro también, - porque hoy quiero aumentar todas las dudas que ya tenemos- que no hablo de los sueños inalcanzables de días anteriores, sino a ese conjunto de propuestas en su mayoría absurdas y sin sentido, que no tienen más pretensión que tapar todo el trabajo mal hecho o no hecho con anterioridad.
En estos últimos días se está intentando voltear la pirámide del poder, intentando culpabilizar al ciudadano de la mala praxis de la clase política, cuando, llegado el caso, se debería encontrar el aval de última instancia en la clase política. ¿Es un pueblo culpable de la supuesta evasión de capitales por parte del candidato? ¿o del mango arena? ¿o de la moda de la naranja? ¿de los hoteles tono?
En este sucedáneo de democracia que gastamos en Idilicolandia y otras landes cercanas no es más que un cuento donde como los niños que políticamente somos, escuchamos atentos cada día, a modo del mejor alumno de la clase de primaria, y que por supuesto, nunca la pasa. Hemos crecido en la comunidad de la obediencia creyendo hacer lo políticamente correcto y, cosechando elogios propios de una nueva leyenda negra, que describe a nuestros jóvenes como tecnócratas lúdicos de tres al cuarto.
http://narracionesycuentosbreves.blogspot.com.es/2010/07/la-destruccion.html
Y todo esto para enmascarar una realidad semiglobal, la de un continente estancado en un pasado que mira con recelo al resto, creyendo tener un papel que hace mucho perdió,y que siguen pertérritos, sin reconocer la pérdida.