domingo, 16 de septiembre de 2012

ENTRE TODOS LO MATARON Y EL SOLITO SE MURIÓ


Que nadie se lleve a engaños con la idea de que el Presidente es independentista. No hay más que tirar de hemeroteca y comprobarlo. Ya desde los primeros tiempos de la Dionisia -la constitución actual-, fue ofrecido a Cataluña un sistema de concierto económico semejante al vasco, el cual no fue aceptado, eran otros tiempos y supongo había otras pretensiones. Y la que no ha cambiado para ellos, la de siempre, es la de su protagonismo en la capital, teniendo un número de escaños con el que poder pactar con el gobierno de turno, así suena mejor, como si la tarea fuera más difícil, más ardua, como si no empezásemos a tener claras ya, las vicisitudes de la clase política: unos que pobrecitos, no llegan a fin de mes, otros que no son capaces de dormir en un hotel que no sea de cinco estrellas, otros que tienen los nervios tan a flor de piel que no son conscientes de lo que dicen,otros que pretenden estafar aHacienda y lo dicen con la boca bien llena, otros que sacrifican a su pareja y se dedican a los mastuvideos... en fin, un drama, los pobres.
Han pasado los años y aunque no nadie ha reconocido el error de antaño, se procura llegar al mismo puerto por diferentes rumbos. No se dan cuenta que las circunstancias han cambiado mucho, que ese tren, o barco, ya pasó y lo perdieron, que los tiempos ya son otros, ni mejores ni peores, no vamos a andar metiendo dedos en los ojos que está eso muy feo, pero tampoco podemos consentir que se nos engañe a todos de esa forma.
En el momento actual, la idea independentista propuesta por el Presidente no es más que una cortina de humo para evitar que la gente se fije en la mala gestión llevada a cabo por su partido desde que tomo sitio en el gobierno, mientras que la gente debata sobre nacionalismos no hablare la destrucción de empleo o de prestaciones sociales, por ejemplo.
No voy a dar ni quitar razones en tema económico a nadie, a la vista está que estamos inmersos en una crisis global que abarca todos los ámbitos y niveles, y no son pocos, por no decir todos, los mandatarios que sobrepasados por los alcances de los acontecimientos y habiendo caído interiormente, claro está, en la frustración de no estar capacitado para solucionar el problema, optan por la vía más fácil, que no es otra que culpar a otros gobiernos de la situación, vamos, aquellos que vulgarmente se dice: “Entre todos lo mataron y el solito se murió”